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10 de julio de 2026 · Redacción

Piazzolla y la revolución del tango nuevo

Cuando Astor Piazzolla volvió de París con «Buenos Aires hora cero» bajo el brazo, el tango tradicional lo rechazó. Cincuenta años después, sin él es imposible pensar el género.

# Piazzolla y la revolución del tango nuevo

Astor Piazzolla nació en Mar del Plata en 1921 y se crió en Nueva York. Bandoneonista precoz, tocó junto a Aníbal Troilo en la edad de oro del tango. Pero soñaba con otra cosa.

Formación clásica

Estudió composición con Alberto Ginastera en Buenos Aires y, becado, con Nadia Boulanger en París. Fue Boulanger quien, al escuchar sus tangos, lo empujó a asumir su lenguaje propio: «Este es el verdadero Piazzolla, no lo abandone».

El Octeto Buenos Aires

En 1955 fundó el Octeto Buenos Aires. Introdujo instrumentos ausentes en la orquesta típica (guitarra eléctrica, contrabajo con arco protagonista), incorporó fuga y contrapunto, y trajo influencias de jazz y música contemporánea. Los tradicionalistas lo declararon enemigo del tango.

Consagración global

Piazzolla escribió más de 3.000 obras y grabó decenas de discos. Composiciones como «Adiós Nonino», «Libertango», «Balada para un loco» y «Las cuatro estaciones porteñas» integran el repertorio de orquestas sinfónicas, cuartetos de cuerdas y solistas de jazz en todo el mundo.

Legado

Hoy Piazzolla es, junto con Gardel, el músico argentino más ejecutado del planeta. Aquel «tango nuevo» que sus contemporáneos rechazaban es, para el siglo XXI, la puerta de entrada del tango a la música académica global.

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