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24 de junio de 1935

tragedy

Muerte de Carlos Gardel en Medellín

El avión que trasladaba a Gardel se accidenta en el aeropuerto Olaya Herrera.

Contexto previo: La última gira del Zorzal

Hacia mediados de la década de 1930, Carlos Gardel se encontraba en el cenit de su carrera internacional. Convertido en una figura global gracias a su contrato con la Paramount Pictures en Estados Unidos, el cantante y actor había logrado universalizar el tango, alejándolo de sus orígenes marginales para instalarlo en las grandes pantallas de Nueva York, París y toda América Latina.

En marzo de 1935, Gardel inició lo que sería su última gira por el continente, un recorrido que incluía Puerto Rico, Venezuela, las Antillas Holandesas y Colombia. El objetivo del periplo era fortalecer su presencia en los mercados hispanoparlantes y promocionar sus películas más recientes, como El día que me quieras y Tango Bar. Para este viaje, el artista se desplazaba con un grupo selecto de colaboradores, incluyendo a su letrista y amigo Alfredo Le Pera, y a sus guitarristas habituales. Colombia representaba una de las paradas más exitosas de la gira, con presentaciones multitudinarias en Bogotá que confirmaban la vigencia absoluta del ídolo.

Desarrollo del hecho: El accidente en el Olaya Herrera

El 24 de junio de 1935, la delegación liderada por Gardel se disponía a viajar desde Bogotá hacia Cali, con una escala técnica programada en la ciudad de Medellín. El transporte se realizaba en un trimotor Ford F-31 de la empresa SACO (Servicio Aéreo Colombiano), pilotado por Ernesto Samper Mendoza.

Tras aterrizar en el Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín para el reabastecimiento de combustible y el intercambio de correspondencia, el avión se preparó para el despegue a las 15:05 horas. Según los registros históricos y las investigaciones posteriores, mientras la aeronave iniciaba su carrera por la pista, sufrió un desvío repentino en su trayectoria. El avión de la SACO terminó colisionando contra otro trimotor Ford, el "Manizales", perteneciente a la empresa SCADTA, que se encontraba estacionado a un costado de la pista esperando su turno para despegar.

El impacto provocó una explosión inmediata y un incendio de grandes proporciones que envolvió a ambas máquinas. Debido a la magnitud de las llamas y la rapidez del siniestro, las tareas de rescate resultaron infructuosas para la mayoría de los ocupantes. La noticia del accidente se propagó con rapidez, sumiendo a la ciudad y, posteriormente al mundo entero, en una conmoción absoluta ante la magnitud de la tragedia.

Protagonistas del suceso

La lista de víctimas fatales incluyó a figuras centrales del entorno profesional de Gardel. Entre los fallecidos se encontraban Alfredo Le Pera, responsable de las letras de los tangos más emblemáticos del cantante; Corpas Moreno, su secretario personal; y los guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Domingo Riverol (este último falleció días después a causa de las heridas). También perdieron la vida el piloto Ernesto Samper Mendoza y varios ocupantes de ambas aeronaves.

De los pasajeros vinculados a Gardel, solo hubo dos sobrevivientes directos: su guitarrista José María Aguilar y su secretario itinerante e intérprete de inglés, José Plaja. Ambos sufrieron quemaduras y secuelas físicas que los marcarían de por vida. La pérdida simultánea de Gardel y Le Pera representó no solo un drama humano, sino un golpe estructural para la industria del tango, al desaparecer en un mismo instante el intérprete máximo y el compositor lírico que había definido su etapa de mayor madurez artística.

Repercusión y consecuencias

La muerte de Carlos Gardel generó un fenómeno de duelo colectivo sin precedentes en el mundo hispanohablante. En Buenos Aires, Montevideo y otras capitales latinoamericanas, las multitudes se volcaron a las calles tras conocerse los cables informativos. El traslado de sus restos hacia Argentina fue un proceso prolongado que duró meses, con paradas en Panamá y Nueva York, hasta llegar finalmente al puerto de Buenos Aires a principios de 1936.

A nivel técnico y legal, el accidente de Medellín dio lugar a largas controversias sobre las causas del siniestro. Se han barajado diversas hipótesis que van desde ráfagas de viento transversales en la pista hasta una supuesta disputa interna dentro de la cabina, aunque las investigaciones oficiales de la época señalaron deficiencias técnicas y factores ambientales como los desencadenantes principales. La tragedia también puso de manifiesto la precariedad de la aviación comercial temprana en la región, impulsando posteriormente mejoras en los protocolos de seguridad aeroportuaria.

Por qué se recuerda hoy: El nacimiento del mito

El fallecimiento en Medellín no marcó el final de la carrera de Gardel, sino el inicio de su mitificación. La desaparición física en el esplendor de su voz y su imagen permitió que el artista quedara congelado en la memoria colectiva como un ícono de eterna juventud y perfección técnica. La frase popular "cada día canta mejor" resume la vigencia de su legado discográfico, que continúa siendo el estándar de referencia para el género.

Hoy en día, el 24 de junio es una fecha de conmemoración universal en el mundo del tango. El accidente transformó a Medellín en un lugar de peregrinación y consolidó a Gardel como el símbolo máximo de la identidad rioplatense exportada al mundo. Su muerte aseguró que el tango no fuera solo una moda pasajera de la década de 1930, sino un patrimonio cultural inalterable, cimentado en la figura de un hombre cuya voz sobrevivió a las llamas de la pista del Olaya Herrera.

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