La ampliación del canal: neopanamax y el nuevo comercio global
En 2016 el canal se reinventó a sí mismo para no quedar fuera del mapa comercial del siglo XXI.
# La ampliación del canal: neopanamax y el nuevo comercio global
Durante casi un siglo, el «tamaño Panamax» dictó el diseño de una parte importante de la flota mercante mundial: los barcos se construían para pasar por las esclusas de 1914, con un ancho máximo de 32,3 metros. Cuando la industria naviera empezó a construir portacontenedores mucho más grandes, el canal corrió el riesgo de convertirse en una ruta secundaria.
El referéndum de 2006
En octubre de 2006, el 78 % de los panameños aprobó en referéndum el proyecto de ampliación: un tercer juego de esclusas capaz de recibir buques neopanamax, con hasta 366 metros de eslora y 49 metros de manga.
Una obra de ingeniería
La obra duró casi diez años y costó más de 5.000 millones de dólares. Incluyó la construcción de nuevas esclusas en el Atlántico (Agua Clara) y el Pacífico (Cocolí), profundización del cauce y ampliación del Corte Culebra.
Impacto global
El primer tránsito comercial ocurrió el 26 de junio de 2016. Desde entonces, el canal recibe portacontenedores que antes debían rodear el Cabo de Buena Esperanza o pasar por Suez. La ampliación aumentó los ingresos de la Autoridad del Canal, reactivó el uso del gas natural licuado por vía transístmica y transformó el equilibrio entre las principales rutas marítimas del planeta.
Un canal panameño
Menos de dos décadas después de la transferencia total del canal a Panamá en 1999, el país había demostrado que podía no sólo administrar la obra recibida, sino ampliarla y reposicionarla en el comercio mundial.