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18 de noviembre de 1903

milestone

Tratado Hay–Bunau-Varilla

Estados Unidos y Panamá firman un tratado que concede a EE.

Contexto previo

El origen del Tratado Hay-Bunau-Varilla está intrínsecamente ligado al fracaso del intento francés por construir un canal interoceánico y a la necesidad estratégica de los Estados Unidos de controlar una ruta entre el Atlántico y el Pacífico. Tras el colapso de la Compagnie Universelle du Canal Interocéanique de Ferdinand de Lesseps a finales del siglo XIX, los activos franceses fueron transferidos a la Nueva Compañía del Canal, que buscaba un comprador para sus derechos y maquinaria.

En este escenario, el gobierno estadounidense, bajo la administración de Theodore Roosevelt, dirigió su atención hacia el istmo de Panamá, que en aquel entonces era un departamento de la República de Colombia. El 22 de enero de 1903, se firmó el Tratado Herrán-Hay entre EE. UU. y Colombia para asegurar la concesión del canal. Sin embargo, el Senado colombiano rechazó el acuerdo en agosto de ese mismo año, argumentando que las estipulaciones sobre la soberanía eran inaceptables. Este rechazo catalizó los movimientos separatistas en el istmo, los cuales contaron con el apoyo tácito y el respaldo naval de los Estados Unidos, culminando en la proclamación de la República de Panamá el 3 de noviembre de 1903.

Desarrollo del hecho

El 18 de noviembre de 1903, apenas quince días después de la separación de Panamá de Colombia, se suscribió en Washington D.C. la Convención del Canal Ístmico, conocida históricamente como el Tratado Hay-Bunau-Varilla. El documento fue redactado y firmado con una celeridad inusual, antes incluso de que la delegación oficial panameña, compuesta por Manuel Amador Guerrero y Federico Boyd, llegara a la capital estadounidense.

El tratado otorgaba a los Estados Unidos el uso, ocupación y control de una zona de tierra y tierra bajo el agua para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección del canal. Esta franja, denominada Zona del Canal, se extendía a lo largo de 10 millas (aproximadamente 16 kilómetros) de ancho, cinco millas a cada lado de la línea central de la ruta. El aspecto más controvertido del documento fue la cláusula que concedía estos derechos «a perpetuidad» y otorgaba a los Estados Unidos todos los derechos, poder y autoridad en la zona como «si fuera soberano» del territorio, con exclusión del ejercicio de tales derechos por parte de la República de Panamá.

Protagonistas

El tratado lleva el nombre de sus dos firmantes y principales arquitectos. Por parte de los Estados Unidos, John Hay, quien se desempeñaba como Secretario de Estado y cuya prioridad era asegurar la construcción del canal bajo condiciones estrictamente favorables para su país tras el fracaso de las negociaciones con Colombia.

Por el lado de Panamá, la firma estuvo a cargo de Philippe Bunau-Varilla. Bunau-Varilla era un ingeniero francés y accionista de la Nueva Compañía del Canal que había sido nombrado Ministro Plenipotenciario de la naciente república. Su nombramiento ha sido objeto de análisis histórico, dado que no era ciudadano panameño y sus intereses estaban vinculados a la recuperación de la inversión francesa. Su premura por firmar el tratado antes de la llegada de los delegados panameños se atribuye al temor de que el gobierno estadounidense retirara su apoyo a la independencia de Panamá si surgían obstáculos en la negociación de las cláusulas de soberanía.

Repercusión y consecuencias

La firma del tratado tuvo efectos inmediatos y de largo alcance. Para los Estados Unidos, representó la victoria diplomática y estratégica que permitió el inicio de las obras en 1904. Para Panamá, el tratado garantizó el reconocimiento diplomático de su independencia y la protección militar frente a posibles intentos de reconquista colombiana, además de una compensación económica inicial de 10 millones de dólares y una anualidad de 250,000 dólares que comenzaría nueve años después.

Sin embargo, las consecuencias a largo plazo fueron fuente de profundas tensiones. La creación de un enclave jurisdiccional extranjero que dividía el país en dos generó resentimiento en la población panameña. A lo largo del siglo XX, el tratado fue percibido como una afrenta a la soberanía nacional, lo que dio lugar a constantes reclamaciones diplomáticas y estallidos sociales, siendo los sucesos del 9 de enero de 1964 el punto de inflexión más crítico. Estos eventos obligaron a una revisión profunda de las relaciones bilaterales.

Por qué se recuerda hoy

El Tratado Hay-Bunau-Varilla se recuerda hoy como el documento fundacional de la presencia estadounidense en el istmo y como el detonante del nacionalismo panameño moderno. Es un caso de estudio fundamental en el derecho internacional y la diplomacia por su naturaleza asimétrica y la cláusula de «perpetuidad», un concepto que resultó insostenible en el marco de la descolonización y el respeto a la autodeterminación de los pueblos durante el siglo XX.

Su relevancia histórica radica en que fue la base legal sobre la cual se operó el canal hasta la entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter en 1979, los cuales establecieron un cronograma para la devolución del canal y la desaparición de la Zona del Canal. En la actualidad, el análisis de este tratado permite comprender la evolución de Panamá desde un protectorado de facto hacia la gestión soberana de su recurso más importante, proceso que culminó con la transferencia total de la vía interoceánica el 31 de diciembre de 1999.

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