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12 de diciembre de 1846

exacta

Tratado Mallarino–Bidlack (1846)

Estados Unidos y Nueva Granada firman un tratado que garantiza el tránsito por el istmo.

Contexto previo

A mediados del siglo XIX, la región del istmo de Panamá representaba un punto neurálgico para el comercio global debido a su geografía privilegiada. En aquel entonces, Panamá formaba parte integral de la República de la Nueva Granada (actual Colombia). Tras la desintegración de la Gran Colombia en 1830, el gobierno neogranadino enfrentaba una situación de vulnerabilidad política y económica, sumada a la creciente preocupación por las ambiciones expansionistas de las potencias europeas en el Caribe y Centroamérica.

El Reino Unido, en particular, mantenía una presencia agresiva en la Costa de Mosquitos y en las Islas de la Bahía, lo que generaba en Bogotá el temor de que los británicos intentaran apoderarse del istmo para controlar una futura ruta interoceánica. Ante la incapacidad militar y financiera de defender el territorio por cuenta propia, la administración del presidente Tomás Cipriano de Mosquera buscó un aliado estratégico que pudiera garantizar la soberanía neogranadina. Por su parte, los Estados Unidos se encontraban en plena fase de expansión hacia el oeste y necesitaban rutas seguras y rápidas para conectar su costa este con los territorios recién adquiridos en el Pacífico, como Oregón y, poco después, California.

Desarrollo del hecho

El 12 de diciembre de 1846, en la ciudad de Bogotá, se suscribió el documento formalmente conocido como el "Tratado de Paz, Amistad, Navegación y Comercio". Este acuerdo fue el resultado de intensas negociaciones diplomáticas orientadas a formalizar las relaciones comerciales y, fundamentalmente, a definir el estatus de tránsito por el istmo de Panamá.

El núcleo del tratado residía en su Artículo 35, el cual establecía una relación de reciprocidad con implicaciones de largo alcance. El gobierno de la Nueva Granada garantizaba al gobierno de los Estados Unidos que el derecho de tránsito o viaje por el istmo de Panamá, por cualquier medio de comunicación que existiera o pudiera existir en el futuro, sería libre y abierto para los ciudadanos y el gobierno de los Estados Unidos. A cambio de esta concesión de libre tránsito y la eliminación de aranceles diferenciales para sus mercancías, los Estados Unidos se comprometían a garantizar a la Nueva Granada la perfecta neutralidad del istmo, con el fin de que el tránsito libre no fuera interrumpido en ningún momento. Asimismo, Washington garantizaba los derechos de soberanía y propiedad que la Nueva Granada poseía sobre dicho territorio.

Protagonistas

El tratado lleva el nombre de sus dos principales signatarios y negociadores. Por parte de la República de la Nueva Granada, intervino Manuel María Mallarino, quien se desempeñaba como Secretario (Ministro) de Relaciones Exteriores bajo el mandato del general Tomás Cipriano de Mosquera. Mallarino fue el arquitecto de la estrategia diplomática que buscaba proteger la integridad territorial frente a Europa mediante el acercamiento a Norteamérica.

Por parte de los Estados Unidos, el firmante fue Benjamin Alden Bidlack, quien fungía como encargado de negocios y representante diplomático en Bogotá durante la administración del presidente James K. Polk. Bidlack actuó bajo las directrices de una política exterior estadounidense marcada por la doctrina del "Destino Manifiesto", asegurando una ventaja competitiva para su nación en el control de las rutas comerciales transcontinentales.

Repercusión y consecuencias

La ratificación del Tratado Mallarino-Bidlack en 1848 marcó un punto de inflexión en la historia geopolítica del continente. La consecuencia más inmediata fue la creación de un marco legal que permitió la construcción del Ferrocarril de Panamá por parte de capitales estadounidenses. Esta obra, iniciada en 1850 y culminada en 1855, se convirtió en la primera vía transcontinental del mundo, transformando la economía del istmo y acelerando el flujo migratorio hacia el oeste de los Estados Unidos durante la "Fiebre del Oro".

Sin embargo, el tratado también otorgó a los Estados Unidos una justificación legal para intervenir militarmente en territorio panameño. Bajo la premisa de "garantizar la neutralidad y el libre tránsito", las fuerzas armadas estadounidenses desembarcaron en el istmo en numerosas ocasiones durante la segunda mitad del siglo XIX (como ocurrió durante el Incidente de la Tajada de Sandía en 1856) para sofocar revueltas locales o conflictos civiles que pudieran afectar la vía férrea. Con el tiempo, esta prerrogativa de protección derivó en una tutela de facto sobre la región, debilitando la soberanía efectiva de la Nueva Granada (y luego de Colombia) sobre su provincia panameña.

Por qué se recuerda hoy

El Tratado Mallarino-Bidlack es recordado como el antecedente jurídico fundamental que formalizó la presencia e influencia de los Estados Unidos en Panamá. Representa el inicio de una era de hegemonía estadounidense en el istmo que culminaría, décadas más tarde, con el apoyo de Washington a la separación de Panamá de Colombia en 1903 y la posterior construcción del Canal.

Para la historiografía moderna, este documento es el ejemplo clásico de la diplomacia del siglo XIX, donde la búsqueda de seguridad nacional por parte de un Estado hispanoamericano resultó en una concesión de derechos que transformó la geografía política del hemisferio. Es una pieza clave para comprender el proceso de globalización del comercio y las raíces de las complejas relaciones diplomáticas entre Colombia, Panamá y los Estados Unidos. El tratado permaneció vigente hasta principios del siglo XX, sirviendo como base legal para todas las acciones estadounidenses en el istmo antes de la firma del Tratado Hay-Bunau Varilla.

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