← Volver al registro
Alfonso Jancevih

Tejedor de redes del CABJ · 1928—1955

Alfonso Jancevih

Alfonso Jancevih: el tejedor de las redes xeneizes, cuando estás se tejían a mano. Luego de 1955 en Argentina comienzan a fabricarse industrialmente. Por lo que el oficio fue dejandose de lado. Entre las innumerables historias que permanecieron olvidadas durante décadas aparece la figura de Alfonso Jancevih, inmigrante polaco recientemente llegado a la Argentina. En 1928 fue el encargado de tejer artesanalmente las redes de los arcos del campo de juego de Boca Juniors hasta 1939 que parte rumbo a la guerra en europa. Aquellas redes fueron estrenadas en un encuentro disputado entre Boca Juniors e Independiente de Avellaneda, partido que finalizó con victoria xeneize por 2 a 0. Desde 1928, hasta Detrás de ese sencillo trabajo artesanal se escondía la historia de un hombre profundamente comprometido con la institución. Del barrio de La Boca al frente de batalla: Años más tarde, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Alfonso Jancevih decidió regresar a Europa junto a su hijo para combatir voluntariamente contra el régimen nazi.Viajó hasta Londres, donde se incorporó a la 3.ª Brigada de Tanques del Ejército Británico, alcanzando posteriormente el grado de Cabo Primero. Sin embargo, aun en medio del conflicto bélico, jamás dejó de sentirse parte del Club Atlético Boca Juniors. Su amor por la institución y por el barrio de La Boca puede comprenderse perfectamente a través de las palabras de Benito Quinquela Martín, quien definía ese sentimiento de pertenencia con una sensibilidad extraordinaria: "En realidad, la razón es el ambiente en que he vivido siempre y que por lógica amo entrañablemente. Cualquier rincón de la ribera o, mejor dicho, de La Boca misma, es algo mío... Además, no sé por qué extraña razón este rincón pintoresco de Buenos Aires tiene el privilegio de poseer en cada uno de sus motivos un colorido distinto, un aire y una historia también distintos y románticos." Resulta difícil encontrar una definición más precisa de lo que significa ser boquense. Esa identidad territorial, profundamente arraigada, atravesó generaciones enteras de socios del club y continúa vigente hasta nuestros días. El regreso a casa: Desde su partida, en 1939, hasta su regreso en 1946, Alfonso permaneció siete años alejado del club de sus amores. Durante la guerra perdió su pierna derecha como consecuencia de las heridas sufridas en combate. Sin embargo, jamás perdió aquello que consideraba mucho más importante: su amor por Boca Juniors. Al regresar a La Boca volvió a desempeñarse como tejedor de las redes del club. Entre los socios era reconocido por su enorme hidalguía, sencillez y compromiso institucional. Existe además un detalle profundamente emotivo. Cuando partió hacia Europa llevó consigo un pequeño amuleto: un fragmento de una de las redes que él mismo había tejido para Boca Juniors. Es uno de los simbolismos más preciosos que tenemos los xeneizes. Aquel pedazo de red lo acompañó durante toda la guerra, convirtiéndose en un símbolo permanente del club, del barrio y de la vida que esperaba recuperar una vez terminado el conflicto. Finalizada la guerra y derrotadas las potencias del Eje, Alfonso pudo regresar a la Argentina. Hasta el momento no hemos podido determinar documentalmente cuál fue el destino de su hijo, quien también había viajado a combatir. Seguimos investigando esta historia. Una leyenda silenciosa: Historias como la de Alfonso Jancevih rara vez aparecen en los grandes relatos sobre Boca Juniors. Sin embargo, son precisamente estas pequeñas historias las que terminan explicando la verdadera identidad del club. Mientras los futbolistas escribían las páginas deportivas, hombres como Alfonso tejían, literalmente, parte del patrimonio material y simbólico de la institución. Desde Leyendas Xeneizes entendemos que rescatar estas vidas constituye también una forma de hacer historia. Cada vez que una red se mueve después de un gol de Boca, resulta inevitable imaginar que, en algún rincón de la memoria xeneize, Alfonso Jancevih continúa caminando por los pasillos del club con sus redes al hombro, alentando hoy al equipo de fútbol desde la cuarta bandeja y acompañando a los bochófilos xeneizes desde ese eterno rincón del cielo donde habitan las grandes leyendas de Boca Juniors. Dado que también jugaba a las bochas como recreación. Como siempre decimos para quinees lograron ser personas maravillosas y que dejaron un legado al CABJ, "Honor y gloria" para Alfonso Jancevih. Foto: Publicada en 1950 en la revista; Revista “Mundo Deportivo”, número 45, febrero de 1950, página 21. (Fotografía mejorada con tecnología moderna). Fuente: Libro "Historia de las bochas 1919-1955" de Ulises Barreiro.

Compartir

FacebookWhatsAppXTelegram