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03 de abril de 1905

Verificado por 3 fuentes

Reunión fundacional en la Plaza Solís

Cinco jóvenes hijos de italianos (Baglietto, Sana, Scarpatti y los hermanos Farenga) se juntaron en la Plaza Solís para darle vida al club. Debido a que la charla se puso intensa, terminaron de formalizar la fundación en la casa de Esteban Baglietto.

Reunión fundacional en la Plaza Solís

Imagen del archivo institucional

Contexto previo

A principios del siglo XX, el barrio de La Boca, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se consolidaba como un enclave estratégico definido por su actividad portuaria y una marcada identidad inmigrante. La zona, habitada mayoritariamente por familias de origen genovés, funcionaba como un crisol cultural donde el fútbol comenzaba a desplazar a otras disciplinas recreativas. Hacia 1905, la práctica de este deporte no solo representaba una distracción, sino también una herramienta de cohesión social para los jóvenes de la zona.

En este escenario, un grupo de adolescentes, alumnos de la Escuela Industrial de la Nación (actual Escuela Técnica Otto Krause), compartía la inquietud de establecer una institución deportiva propia. Si bien ya participaban en encuentros informales y formaban parte de otros equipos precarios del barrio, la necesidad de una estructura organizada que les permitiera competir formalmente y representar su sentido de pertenencia territorial fue el motor que impulsó la convocatoria inicial.

Desarrollo del hecho

El lunes 3 de abril de 1905, al caer la tarde, se produjo el encuentro que marcaría el inicio institucional de la entidad. El lugar elegido fue la Plaza Solís, delimitada por las calles Ministro Brin, Suárez, Caboto y Olavarría. Este espacio público servía habitualmente como punto de reunión para la juventud local.

El cónclave comenzó en uno de los bancos de la plaza. Los jóvenes discutieron la naturaleza del club que deseaban crear, los objetivos del mismo y la necesidad de buscar un nombre que los identificara. Sin embargo, el entusiasmo de los presentes y la vehemencia de los argumentos intercambiados elevaron el tono de la discusión. Debido al alboroto generado en el espacio público y a la intervención de terceros —según los relatos históricos, las autoridades o la incomodidad de los vecinos frente al ruido—, el grupo decidió trasladarse para continuar la deliberación en un ámbito de mayor privacidad.

La reunión se desplazó unas pocas cuadras hasta la casa de la familia Baglietto, situada en la calle Ministro Brin al 1200. Allí, en un entorno doméstico y ante la atenta mirada de los adultos de la casa, se terminaron de formalizar los detalles de la fundación. Se estableció el acta de nacimiento de la institución y se definió el nombre de la entidad: Boca Juniors, combinando la denominación del barrio con el término inglés "Juniors", un uso lingüístico frecuente en la época para otorgar prestigio a los clubes deportivos.

Protagonistas

La autoría intelectual y material de este acto fundacional recayó sobre cinco jóvenes, todos ellos hijos de inmigrantes italianos, lo que refleja la composición demográfica de La Boca a inicios del siglo pasado. Los fundadores registrados en los anales históricos del club son:

  • Esteban Baglietto: Quien prestó su domicilio para finalizar el acta y fue designado como el primer presidente de la institución, a pesar de su corta edad.
  • Alfredo Scarpatti: Secretario y pieza clave en la organización administrativa inicial.
  • Santiago Sana: Un colaborador fundamental que aportó sus conocimientos técnicos y deportivos.
  • Juan Antonio Farenga y Teodoro Farenga: Los hermanos que brindaron el apoyo logístico y el ímpetu necesario para convocar a los demás interesados del barrio.

Este grupo inicial, cuya edad promedio no superaba los 20 años, representó la transición de los juegos callejeros a la organización civil formalizada bajo las normativas vigentes del período.

Repercusión y consecuencias

La formalización de Boca Juniors el 3 de abril de 1905 no tuvo una repercusión inmediata en los medios de prensa de la época, ya que el club nació como una entidad barrial pequeña entre muchas otras que surgían y desaparecían en los márgenes del Riachuelo. No obstante, las consecuencias internas fueron inmediatas: se procedió a la búsqueda de un campo de juego —inicialmente terrenos baldíos en la zona sur— y a la inscripción en ligas independientes para comenzar la actividad competitiva.

El acto en la Plaza Solís dio inicio a una serie de definiciones estéticas e institucionales. Aunque la vestimenta definitiva (el azul y oro) no se adoptaría sino hasta un par de años después, el consenso logrado en aquella jornada permitió que el club sobreviviera a sus primeros meses de vida, una etapa crítica donde muchas organizaciones similares fracasaban por falta de cohesión. La estabilidad otorgada por aquel acuerdo fundacional permitió que, en menos de una década, el club lograra el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino en 1913.

Por qué se recuerda hoy

La reunión fundacional en la Plaza Solís es considerada el mito de origen fundamental para la identidad del Club Atlético Boca Juniors. El sitio ha sido preservado y señalizado como un lugar de valor histórico y patrimonial para la Ciudad de Buenos Aires. El 3 de abril es celebrado anualmente por la institución y sus seguidores como el "Día del Fundador", rindiendo homenaje a la visión de los cinco jóvenes que, en un banco de plaza, iniciaron el proyecto.

Se recuerda hoy no solo como el nacimiento de un club de fútbol, sino como un símbolo del esfuerzo de la clase trabajadora inmigrante. La transición del banco de la plaza a la mesa familiar en la casa de Baglietto ilustra la importancia de la comunidad y la familia en la génesis de las instituciones sociales argentinas. Para el archivo histórico del club, este evento representa el punto de partida de una trayectoria que transformó a un pequeño grupo barrial en una de las instituciones deportivas de mayor alcance a nivel global.

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