02 de julio de 2003
publicacionesCopa Libertadores 2003
Boca vence al Santos de Robinho y Diego en la final y suma la sexta Copa Libertadores.

Imagen del archivo institucional
Contexto previo
El año 2003 representó para el Club Atlético Boca Juniors el inicio del segundo ciclo de Carlos Bianchi como director técnico, luego de un breve intervalo tras su exitosa primera etapa (1998-2001). La institución buscaba recuperar la hegemonía continental tras haber alcanzado los cuartos de final en la edición anterior del certamen. El plantel combinaba la experiencia de referentes que habían obtenido la Copa Libertadores en 2000 y 2001 con la irrupción de jóvenes talentos surgidos de las divisiones inferiores.
Boca Juniors integró el Grupo 7 de la competición junto a Independiente Medellín de Colombia, Colo-Colo de Chile y Barcelona de Ecuador. Aunque la fase inicial presentó desafíos, el equipo logró la clasificación a las instancias de eliminación directa, donde su rendimiento experimentaría un crecimiento exponencial. En los octavos de final, tras una serie compleja ante Paysandú de Brasil, el conjunto argentino demostró su capacidad de reacción, marcando el inicio de una fase de madurez táctica y futbolística que lo llevaría hasta la instancia definitiva.
Desarrollo del hecho
La final de la Copa Libertadores 2003 enfrentó a dos potencias históricas del fútbol sudamericano: Boca Juniors y el Santos de Brasil. El equipo paulista, que contaba con una generación de futbolistas destacados como Robinho y Diego, llegaba como un rival de gran despliegue ofensivo. Sin embargo, el planteo estratégico de Carlos Bianchi logró neutralizar las virtudes del adversario.
El encuentro de ida se disputó el 25 de junio en el Estadio Alberto J. Armando, conocido como "La Bombonera". En dicho partido, Boca Juniors obtuvo una ventaja crucial de 2-0, con una actuación sólida que dejó al equipo brasileño con pocas opciones de respuesta. El resultado global se definiría una semana después, el 2 de julio, en territorio brasileño.
En el partido de vuelta, Boca Juniors ratificó su superioridad con un planteo inteligente y una contundencia ofensiva notable. El marcador final en Brasil fue de 3-1 a favor del conjunto xeneize, sellando un resultado global de 5-1. Esta diferencia en el marcador es recordada como una de las más abultadas y categóricas en la historia de las finales de la Copa Libertadores, especialmente considerando la jerarquía del rival. La victoria no solo aseguró el trofeo, sino que evidenció una diferencia táctica y jerárquica significativa a favor del equipo argentino durante los 180 minutos de la serie.
Protagonistas
La conquista de la quinta Copa Libertadores en la historia del club (y la tercera bajo la conducción de Bianchi) tuvo pilares fundamentales en todas las líneas. En el banco de suplentes, Carlos Bianchi se consolidó como el estratega principal, logrando amalgamar un grupo disciplinado capaz de ejecutar sus planes de juego con precisión. Esta consagración reafirmó su condición de entrenador más exitoso en la historia de la institución.
Dentro del campo de juego, la figura de Carlos Tevez resultó determinante. El joven delantero, en plena fase de consolidación, fue una de las grandes figuras del certamen. Su capacidad individual, velocidad y olfato goleador fueron claves para desarticular las defensas rivales a lo largo de toda la campaña y, especialmente, en la serie final. Junto a él, otros futbolistas aportaron la solidez defensiva y el equilibrio en el mediocampo necesarios para sostener el ritmo de la competencia internacional, permitiendo que las individualidades brillaran en los momentos críticos.
Repercusión y consecuencias
La obtención de la Copa Libertadores 2003 tuvo un impacto inmediato en el prestigio internacional de Boca Juniors. Al alcanzar su quinta corona continental, el club se posicionó nuevamente en la cima del fútbol sudamericano. Este triunfo otorgó el derecho a disputar la Copa Intercontinental en Yokohama, Japón, frente al campeón de Europa, el AC Milan de Italia.
Meses más tarde, en diciembre de ese mismo año, el equipo completó un ciclo histórico de excelencia al derrotar al conjunto italiano. Tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario, Boca Juniors se impuso en la tanda de penales, conquistando su tercer título mundial. La combinación de ambos trofeos en un mismo año calendario cerró una de las temporadas más exitosas y memorables en los registros estadísticos del club, consolidando una era de triunfos que proyectó la marca Boca Juniors a nivel global.
Por qué se recuerda hoy
En la memoria histórica del Club Atlético Boca Juniors, la edición de 2003 se destaca por la autoridad con la que se obtuvo el título. Se recuerda principalmente por la superioridad exhibida ante un Santos que era considerado el equipo más vistoso del continente en aquel momento. La cifra global de 5-1 permanece como un testimonio de la eficacia del "estilo Bianchi", caracterizado por el orden, el aprovechamiento de las oportunidades y la fortaleza mental en estadios visitantes.
Asimismo, este certamen es rememorado como la gran plataforma de lanzamiento para Carlos Tevez, quien se transformó en un ídolo absoluto de la parcialidad xeneize a partir de sus actuaciones en esta copa. Para el archivo histórico, la Copa Libertadores 2003 representa el punto máximo de una filosofía de juego que permitió al club competir y vencer a las potencias económicas del fútbol mundial, marcando un estándar de exigencia que perdura hasta la actualidad.